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sábado, 18 de enero de 2014

La marca del guerrero






























Sinopsis:

Conspira contra tu destino.
En el reino, donde las maquinaciones políticas y las luchas de poder, cruentas como guerras, están a la orden del día, no es sencillo hallar la forma de escapar a los papeles impuestos.
La vida de cada uno está condicionada desde la cuna, por la sociedad o incluso por designios divinos.

Los Marcados por los dioses han de ser soldados; la familia real ha de mantener su poder; los plebeyos, obedecer, y la nobleza, buscar la gloria de su casa.

Pero surgen tres elementos que escapan al control que se ejerce sobre el pueblo mediante la ignorancia, la dominación y la fuerza: un noble menospreciado, una princesa rebelde y un soldado maldito. Y los tres removerán los cimientos de esta sociedad de intereses contrapuestos.

Pero ni el ejercito es el pretendido defensor del reino, ni los humanos son los depredadores más temibles, ni los planes de los poderosos llegan siempre a buen término.

Una apasionante historia de valores, poder, familia y determinación en la que todos han de cuestionar lo que se espera de ellos para saber quiénes son en realidad.

Un juego de poder en el que se rompe el equilibrio entre el honor y la ambición.


Ficha técnica:

Título: La marca del guerrero
Autor: T. F. Famux
Editorial: Alberto Santos
Fecha de publicación: noviembre 2013
ISBN: 978-84-15238-49-2
Páginas: 490
Encuadernación: rústica
Precio: 17.50 €
Ebook: 1.99 €


T. F. Famux. Nací en Madrid el 10 de Septiembre de 1986. Mi abuelo era un maestro del violín pero, aunque intentó inculcarme algo de música, pronto se hizo evidente que lo que corría por mis venas no eran notas sino tinta. Cuando mi hermana mayor y yo nos echábamos en la cama sin ganas de dormir, podía pasar horas inventando y relatando historias en la oscuridad de nuestro cuarto.

Comencé a esbozar retazos de escritos más o menos inconexos a los doce años, pero fue a los catorce cuando me asenté y empecé a escribir una saga de cuatro libros de fantasía épica. Al año siguiente gané el concurso de relato corto de San Fernando de Henares. A los diecisiete, sin estudios y con la cartera vacía, me embarqué en un viaje y varias aventuras, pero nunca dejé de lado la escritura. En esos años escribí una novela de ciencia ficción, otra de ficción y otra distópica. Por desgracia, aunque mi vida bohemia era ideal para leer tantas horas al día como hubiera de luz solar, saciando mi ávida pasión por la literatura, no fue la mejor forma de conservar esas historias y una catástrofe con un disco duro y sin copias de seguridad me dejó sin nada. Pensé en dejar de escribir, cosa que me planteo cada cierto tiempo, y como siempre caí inevitablemente en las garras de nuevos personajes, escenas y tormentas de conceptos que no se calmaban hasta que los ponía ordenadamente sobre el papel.

Escribí entonces un relato corto de ciencia ficción y luego uno realista que, por casualidad con el contenido (un libro sobre un esquizofrénico con fuertes alucinaciones, con mucho humor, misterio y una pizca de novela negra) llamé “Realidad”. Pero, nostálgica, regresé a mis orígenes; tomé el primer mundo que había creado y escribí un nuevo libro sobre él, El Tapiz Estlézar de los Destinos, mientras me sacaba el graduado escolar de un plumazo y con una facilidad absurda, para después hacer un grado medio de informática cuyas notas delataron el poco interés que había puesto anteriormente en los estudios. Ya asentada, con un trabajo en ciernes, escribí un nuevo libro de género fantástico, esta vez en un mundo nuevo y plagándolo de matices políticos. Y mientras termino de corregir La Marca del Guerrero, estoy escribiéndole una segunda parte independiente que quizás no llegue a publicar, porque es un libro autoconclusivo, pero que tenía que plasmar porque me quemaba los dedos.


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